Durante la preparación inicial de la superficie, además del cepillado o rectificado, una superficie revestida puede ser sometida a un chorreado con granulado, a un chorro de agua a alta presión o, simplemente, a un lavado. En muchas ocasiones, se recicla el medio abrasivo o el agua. En tal caso, es importante controlar cuidadosamente el nivel de contaminantes del material reciclado para no contaminar de nuevo la superficie que se está limpiando.